El Centro de Interpretación del Arte Rupestre (CIAR), se creó en el año 2005 con el objetivo de investigar, conservar y difundir el arte rupestre de las montañas de Prades, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO el año 1998, formando parte de otros conjuntos del arco mediterráneo. En la Conca de Barberá se han descubierto, hasta la actualidad, 18 yacimientos que representan uno de los conjuntos más importantes de Cataluña, los cuales forman parte de la ruta del arte rupestre creada por el Museo Arqueológico de Catalunya (MAC)
Su discurso museográfico se basa en paneles luminosos, dioramas, piezas de arte mueble y reproducciones a escala natural de los yacimientos rupestres. En ellos se explican los siguientes ámbitos: el medio físico de la Conca, la historia geológica, el arte y el hombre, el arte rupestre de las montañas de Prades y el de Catalunya, los grabados, el megalitismo, las distintas teorías interpretativas, los conjuntos de arte rupestre declarados Patrimonio Mundial y las políticas de conservación, difusión y gestión.
Estas manifestaciones rupestres representan el testimonio gráfico más importante de la prehistoria y constituyen el arte originario de nuestros antepasados. Se trata de un patrimonio pintado o grabado en las paredes de pequeñas cuevas o balmas, en el que se puede ver representadas figuras humanas, animales y otros signos, realizados mediante formas realistas, esquemáticas y abstractas, en el marco de un espacio temporal que va desde los primeros cazadores hasta bien entrada la Edad Media. Nos hallamos ante un legado que preserva un contenido mágico y espiritual.
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